De Olegario a Aristóbulo


Aristóbulo de Alejandría fue un filósofo peripatético judío, que vivió en Egipto allá por el 150 antes de Cristo, en tiempos de Ptolomeo VI. Intentó acercar la filosofía griega al judaísmo y lo conocemos por el especial interés que pusieron los autores cristianos en conjugar el cristianismo con la tradición griega.

Aristóbulo del Valle nació en Dolores, provincia de Buenos Aires, en 1845. Fue soldado en la Guerra de la Triple Alianza, Ministro de Guerra y Marina, Diputado Nacional y Senador Nacional, pero sobre todo fue abogado y gran profesor de Derecho Constitucional. Además fue revolucionario del 90, la asonada que provocó la renuncia del presidente Miguel Juárez Celman y la llegada al poder de su vicepresidente Carlos Pellegrini. Fue uno de los fundadores de la Unión Cívica en 1889 y luego de la Unión Cívica Radical con Leandro N. Alem en 1891. Murió en 1896, con apenas 50 años. Pero si busca en Google Aristóbulo del Valle, lo que aparece es la ciudad de la provincia de Misiones. A los otros Aristóbulos hay que buscarlos mucho más abajo. Y ojo al piojo, que si escribe aristóbulo en un procesador de texto que tenga activado el texto predictivo, le cambiará la palabra por prostíbulo… y puede terminar escribiendo barbaridades. El nombre de la ciudad parece decir (y le quedaría muy bien) “Aristóbulo que queda en el valle” y quién sabe cuántos aristobuleños conocen el origen de su topónimo y por tanto de su gentilicio.

No pretendo criticar el nombre de la ciudad de Aristóbulo, solo constatar nuestra notable capacidad de convertir a los próceres en pueblos, plazas y calles. Lo mismo hicimos con los santos en toda América y seguimos contando. Es un homenaje, pero también un padrinazgo. Queremos relacionar con una realidad geográfica y social a una persona que admiramos, que vivió en el pasado y lo proponemos como ejemplo. También es un premio: si nos portamos bien, quizá le pongan nuestro nombre a alguna cortada, aunque sea de media cuadra. Y en esto de poner nombres hay que decir que los radicales son mucho más hábiles que los peronistas y los peronistas mucho menos republicanos.

Si hay un sinónimo de Aristóbulo del Valle es Ramón Alberto Closs, que falleció un día de 2019 a los casi 80 años. Me preguntaba entonces por qué una localidad de Misiones se llama Aristóbulo, pero supongo que a estas alturas es como preguntarse porqué el Aconcagua se llama Aconcagua. Para colmo Closs nació en Olegario Andrade, el pueblo con nombre de poeta y periodista, que si fuera por su relación con Misiones podría haberse llamado con mucho más mérito Horacio Quiroga o Leopoldo Lugones.


Don Moncho Closs fue sinónimo de Aristóbulo porque desde allí encarnó la pasión por su pueblo, por la empresa y la política de Misiones. Amplió la frontera productiva de la provincia creando trabajo para miles de misioneros. Supo hacer de Aristóbulo de Valle un lugar mejor para todos sus habitantes. Además fue tan radical como del Valle o Leandro Alem, y ocupó cargos parecidos a los de ellos dos.

Espero que no se entiendan estas líneas como sugerencia alguna. Estoy convencido que es mejor dejar los nombres como están antes que cambiarlos. Por culpa de esos cambios vivo en una calle que ni Google Maps sabe cómo se llama. Los posadeños de las cuatro avenidas tienen dos números en cada domicilio y nadie tiene ni idea de cuál es el que vale. Debe ser esa bipolaridad urbana la que nos obliga a ubicarnos con referencias primitivas en lugar de dar la calle y el número.

Mientras esperamos el juicio de la historia, el periodismo puede testificar que si hay un prócer misionero desde Olegario Víctor Andrade hasta Aristóbulo del Valle, es don Moncho Closs.