20 de diciembre de 2020

No se ganó Zamora en una hora


Resulta que en 1072, para arrebatarle la ciudad de Zamora a su hermana, Sancho II la sitió durante siete meses hasta que cayó en sus manos... bueno, no propiamente en las suyas porque él murió asesinado durante el asedio. Este Sancho fue el primer rey de Castilla, ya que hasta entonces era un condado de aquellos reinos que lucharon siglos por reconquistar la península de los moros invasores. Y desde entonces, cuando alguien dice que no se ganó Zamora en una hora está significando que hay que tener paciencia, que hay que esforzarse un rato largo y que para conseguir resultados hay que darle tiempo a las cosas, pero sobre todo a las personas.

No hay éxito sin esfuerzo. Pero por más empeño que se ponga, el esfuerzo se pierde si no va acompañado por la constancia. Todo el mundo sabe que los que triunfan en la vida no son los más inteligentes ni los que tienen más talento sino los que son más constantes en la búsqueda de resultados. Por desgracia la constancia debe ser la condición que más nos falta a los argentinos; por desgracia y quizá porque la bendición de la naturaleza nos ha convertido en un pueblo de resultados fáciles.

Se me ocurrían estos disparates a raíz del veto del Presidente al artículo 124 de la Ley de Presupuesto que establecía una zona aduanera especial para la provincia de Misiones. Esa medida hubiera permitido rebajar algunos impuestos para poner a Misiones en igualdad de condiciones con nuestros vecinos del otro lado de la larga frontera internacional que nos circunda y nos define. Precisamente esos eran los fundamentos de estas medidas, sin las cuales la provincia seguirá sufriendo una marginación injusta que ya se va volviendo histórica. Misiones está demasiado lejos del resto de la Argentina y demasiado cerca de Brasil y Paraguay.

El refrán de Sancho II nos advierte que el veto del presidente no hizo fracasar ninguna de estas pretensiones; solo las alargó en el tiempo. No salieron ahora, pero saldrán más adelante si seguimos insistiendo, con tenacidad y constancia. Hay que buscar los huecos, las fisuras, hay que volver una y otra vez, hay que cambiar de camino pero no de objetivo, hasta que se consiga. Y no hay que cansarse, porque... no se ganó Zamora en una hora.

Teresa de Ahumada diría que la paciencia todo lo alcanza y Jorge Bergoglio que el tiempo es superior al espacio, que lo importante es iniciar procesos: el tiempo rige los espacios, los ilumina y los transforma en eslabones de una cadena en constante crecimiento, sin caminos de retorno. Se trata de privilegiar las acciones que generan dinamismos nuevos en la sociedad e involucran a otras personas y grupos que las desarrollarán, hasta que fructifiquen en importantes acontecimientos históricos. Nada de ansiedad, pero sí convicciones claras y tenacidad. (Evangelii Gaudium n. 224).

Hay otra frase hecha, muy usada en política. La escribió el Che Guevara al final de su carta de despedida a Fidel Castro, cuando se iba a luchar al Congo y abandonaba todos sus cargos en la isla. Fidel la leyó en público en el acto de creación del Comité Central del Partido Comunista Cubano el 3 de octubre de 1965, y dio a esa frase la entonación que hoy conocemos: hasta la victoria siempre. La frase ha quedado como el lema mundial de la resiliencia: sin importar lo que pase, a como dé lugar, no pararemos hasta conseguir la victoria. Ya se ve que en esto de la constancia coinciden Sancho II de Castilla, Santa Teresa de Jesús, el Che Guevara y el Papa Francisco.

El resultado será el que buscamos con la zona aduanera especial para Misiones si seguimos intentándolo, una y otra vez hasta conseguirlo. Este año ya parece que no va a ser, pero puede ser el que viene, o el siguiente, o el que sea, aunque cueste generaciones enteras. Si estamos convencidos de que es lo que la provincia necesita, no nos desanimemos ni abandonemos la pelea, que siempre se gana en el último segundo.