
1 de febrero de 2026
La muerte de Maquiavelo

Bromas aparte, Milei no se refería a la muerte del autor de El Príncipe sino a la del maquiavelismo en la política. No sabemos si el presidente argentino ha leído a Maquiavelo, pero sí que tiene en su imaginario lo que el maquiavelismo significa, que podría resumirse en la lucha por el poder a como dé lugar, sin importar los medios ni las consecuencias. Eso es lo que está identificando hoy a la política en gran parte del mundo, cuando la única ideología es el poder. Primero conseguirlo y después conservarlo a toda costa, sea como sea. Hay muchos ejemplos cercanos y lejanos y no creo que sea una buena idea mencionarlos para no quedarnos con la anécdota o empezar a discutir éste o aquél caso.
La política se volvió la lucha por el poder, pero por el poder mismo y no para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de nuestros países. No importa el progreso, ni el desarrollo, ni la salud, ni la seguridad, ni el patrimonio de los ciudadanos: lo que importa es el poder y nada más que el poder para la casta que vive del poder. Y como no tiene escrúpulos ni vergüenza, desde el poder mandan, engañan, mienten, roban, estafan, extorsionan, sobornan, venden privilegios, cobran retornos y mordidas, se adjudican obras a ellos y a sus primos, coimenan como locos y sobre todo atesoran billetes en sus cajas fuertes... Con tal de mantenerse en el poder se hace cualquier cosa, hasta lo más descarado. Podría hacer una lista de cada país –de los nuestros y de Europa– pero sigo con la idea de no quedarnos en la discusión de los casos, algo que gusta mucho a nuestra lógica adolescente latinoamericana.
Aunque es evidente que tiene pretensiones más universales, en Davos Javier Milei hablaba de la República Argentina, que lleva ya un siglo de maquiavelismo a ultranza, y no se salvan los gobiernos de uno y otro lado del espectro ideológico, incluidos los de facto. La ideología es solo una cortina para conseguir el poder. El maquiavelismo ha parasitado los partidos, los movimientos y la democracia, pero últimamente ha sido el socialismo en sus variantes modernizadas el que no ha conseguido demostrar que detrás de ellos se escondía una manera de imponerse a los gobernados, solo y nada más que para sentarse en el poder. Sin escrúpulos y sin una pizca de vergüenza, han vaciado obscenamente las arcas del estado, se han hecho multimillonarios, han empobrecido a nuestros pueblos y los han sumido en la ignorancia, solo para asegurarse los votos en la próxima elección. Eso es maquiavelismo puro.
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