Asiento equivocado

Se me pasó el tiempo volando mientras esperaba el avión a Rio de Janeiro en el bar del aeropuerto de Belo Horizonte. Cuando oí el llamado por los altavoces pagué mi caipirinha y me metí en el finger ya vacío y con sensación de llegar tarde. El avión estaba casi lleno y para colmo un mineiro grandote ocupaba mi asiento lo más Pancho. Protesté a la azafata, que al ver mi boarding pass me dio toda la razón. El intruso se mudó rezongando a otra butaca que mi amiga le señaló con el dedo arqueado de tanta autoridad. Acomodé mis piernas como pude en el 27J y apoyé la cabeza en el respaldo con un sueño mortal. Fue entonces cuando la tierna voz de la azafata nos dio la bienvenida al vuelo nosecuántos a Brasilia.